Me abro paso entre señoras con el pelo abundante, muy rubio y rizado, embutidas en un ford fiesta con chaquetón incluído y el volante a cinco centímetros del pecho, y camioneros con una colilla de Ducados en la boca y descamisados como si el invierno no fuera con ellos.
Dejándolos atrás con dos zig-zags y bajando de marcha.
Rápida mirada a través del volante, en una esfera la aguja marca 50 y en la otra pasa de 110. Bien aún me queda un poco.
Por la radio un sonido me martillea, y deja entrever el ruido de un cambio rápido de marcha, sin rozarme los pies.
Llego a una rotonda, y noto como la vida se me escapa en el suspiro de un derrape. Contravolante y gemido, y una sonrisa de oreja a oreja.
Dios, después la gente se extraña de por qué me excitan tanto las mujeres rápidas al volante...
No me llames Dolores, llámame Lola.
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Autor: Alma
Uhm... curioso dato, sí señor!... yo tengo un amigo q le pone mucho, muchísimo, ver a una tía conducir, pero sólo para ver cómo mete las marchas(y no es coña), no sería la primera vez q nos deja (claro, yo una vez que supe esto, no volví a cogerlo...) que conduzcamos su coche... uys!, yo ya lo sé, pero desde luego...
Besos y un big abra:
Alma;)
Fecha: 15/12/2004 11:46.