Hoy tengo ganas de escribir, pero no tengo ganas de traducir, así que la
wikipedia hoy se queda sin colaboraciones.
Hacía tiempo que no me dedicaba a escribir en el blog. De hecho esto ya empezaba a parecer un fotolog, pero uno es un comodón y cree en la conveniencia oportuna del dicho "una imagen vale más que mil palabras".
Mi vida laboral me desespera. Veo que me voy a tragar la temporada alta de mi trabajo, algo que no quería hacer a toda costa cuando empezó el año. La mitad de los días de mi último turno las he dedicado a
sacarme pelotillas de la nariz, y me planteo si llevarme la consola y al menos hacer algo productivo, porque me cansa tener que
buscarme yo trabajo que hacer, y eso afecta a la otra mitad de la jornada en la que sí que tengo cosas que hacer. La sensación de pensar que puedes hacer mucho más de lo que haces es realmente asfixiante.
Barajo varias posibilidades, como dejar este trabajo y dedicarme a la contemplación y los bikinis todo el verano, dedicarme a invertir en bolsa (me estoy forrando), tragarme el verano esperando que en septiembre pueda mover el culo o volver a
estudiar para poderme ir de Erasmus.
Las entrevistas que he hecho no me han convencido o bien no les he convencido yo a ellos. En un sitio me dicen que no tengo
perfil junior y en otro me dicen que mi currículum estará mejor dentro de un par de años ya que soy muy joven. Y ahora con el verano el nivel de ofertas ha bajado en picado.
Asimismo, mi vida
amorosa sigue desierta y yo tan feliz. El verano es demasiado caluroso para andar pegado a alguien.
No obstante, mi vida sexual tiene algo más de movimiento, aunque tampoco es para tirar cobetes.
Aunque eso sí, me levanto con ganas de estar abrazado alguien y de besar mucho. Tengo ganas de esos besos interminables que te hacen cosquillas entre los riñones y el final de la espalda.
Estos días es el cumpleaños de mis hermanas, y digo "estos días" porque entre los dos hay pocos días de diferencia y es como una semana de cumpleaños. No solemos regalarnos nada, de hecho de mi
último cumpleaños ni se acordaron , pero me siento egoísta porque les he regalado la
consola que ya tenía y que he
substituido.
Mis hermanas me hacen sentir multitud de sentimientos horribles. Uno de los que más odio es sentirme gruñón. Cuando gruño por el pasillo porque me han vuelto a dejar la consola sin batería, cuando no encuentro las pilas recargables para la cámara (ya han perdido dos pares) y cuando las encuentro están gastadas, cuando me cogen mis auriculares del
ipot y tengo que pasarme 10 minutos buscándolos (o si son las cuatro de la mañana no poder dormirme con música porque no los encuentro), etc...
Cuando yo era
pequeño llamaba a los profes de Don, hacía caso a mi madre porque me asustaba mucho que se enfadara, no pintaba en los libros porque quizás luego los podríamos vender, coleccionaba unos monos-pinza que venían con las barras de chopped y mortadela El Pozo, limpiaba mi consola y los juegos antes de guardarlos, y apuntaba con mi hermano en una libreta reusada la puntuación que le dábamos a cada juego al que le echábamos el guante, vamos, lo que viene siendo un comemierda; aunque antes era "educado".
Me parece espectacular el cambio en la sociedad desde entonces. No sé si es a mejor o a peor, esas cosas sólo se ven con el tiempo, pero dudo que dentro de unos años aquí podamos dejar un portátil en una mesa de la cafetería, o que las tiendas no necesiten alarmas, como dice
Trici.
Hace calor y sigo muy blanco. Es curioso que viviendo en una zona playera apenas pise la playa en verano (no tengo ni
bañador). De pequeño apenas la tocaba, me solía pasar los veranos en casa, entre la consola, los pantalones de pana que cosía mi madre y partidos de fútbol en el patio de algún colegio, asustados por si venía el conserje y teníamos que irnos corriendo.
Ahora de mayor me paso los veranos trabajando, jugando a la consola y haciendo cañas. Hay cosas que apenas cambian. Quizá ya estén bien así, quizá no.
Escuchando
Oasis - I Hope, I Think, I Know