La increíble historia del chico de negro que comía chocolate blanco.
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Osiris
Ayer fue mi último día de trabajo nocturno. Durante cuatro días había pasado por delante de un almacén de un supermercado (que de súper tiene poco) y durante cuatro días había intentado ver qué decía un cartelón colocado en su fachada.
Ayer volví a pasar por la rotonda donde está el almacén y me juré a mí mismo que tenía que saber lo que ponía el cartel, así que me aproximé a la salida muy lentamente. Cuando me di cuenta estaba casi parado y mirando hacia arriba por encima del volante ( y muy seguramente con la boca abierta), de repente vi una rubia con un bikini fucsia se aproximaba a mi coche apretándose suntuosamente unos pechos saltones.
Ahí es donde caí en la cuenta que todo lo que había hecho tenía toda la pinta de ser para contratar los servicios de la señorita.
Entonces aceleré viendo la cara de mal rollo de la chica y preguntándome cómo le hubiera podido decir que realmente estaba mirando un cartel de una fachada a las cuatro de la mañana...
Para colmo al final me quedé sin saber qué decía el cartel...
Comentarios » Ir a formulario
Autor: picki2
JAJAJAJAJAJ..
buenisimo!!
Podias haber esperado a que la señorita se hubiera acercado y preguntarle: ¿Sabes que pone en el cartel?
Hubiera puesto una cara.....
Fecha: 28/07/2006 15:38.
Autor: goldhands
Si es que eres joven...
Mira a Rubén de Cubellas, que paro a una autoestopista y resulta que era puta, y lo mejor es que tuvo que devolverla a su lugar de trabajo, jijijijijijiji
Fecha: 29/07/2006 02:08.
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