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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2007.
Cada fin de semana me pregunto lo mismo cuando escucho jugar a fútbol a los zagales de debajo de mi casa, ¿cómo se dirá en su lengua portero delantero? ¿Y penalti o gol es gol?
- Joder, debería dejar de desayunar carajillo de chococrispis, empieza el día y ya veo doble... ¡Ah no! no es que vea doble es que hay dos cepillos de dientes. Muy seguramente ha pasado que:
Ella se ha dejado el cepillo de dientes...
Pero... vamos a ver, ¿por qué ella traía cepillo de dientes? ¿es que siempre lleva uno en el bolso por si no llega a casa a dormir? ¿o es que lo llevaba porque pensaba dormir en mi casa? ¿qué otras cosas debe de llevar en ese bolso de mery poppins? ¿dónde los venderán? ¿se le ha olvidado o lo ha "dejado" para otras veces? ¿va a haber otras veces? ¿ella piensa que habrá otras veces?
En ese momento en mi cabeza empiezan a sucederse todas las conversaciones que he tenido con ella, pero no encuentro ningún fragmento que diga "deja el cepillo diosa de marfil y así ya lo tienes para otro día".
¿Le habré dado tantas confianzas? ¿qué pretenderá?
Pero la realidad es que mi cepillo tenía pareja, y el Tulipán Verde, el enjuague bucal y la crema hidra... la colonia Barón Dandy eran testigos de ello. Eran la inanimada imagen de una familia unida que van al parque a pasear a Licor del Polo y luego el señor Colgate invita a toda su prole a helados de limones salvajes del caribe.
Debía resignarme, era mi futuro reflejado en un espejo de baño lleno de marcas de cal y de pasta de dientes.
Pero ¿cu&aacu
... (... continúa)
Y es que cuando oyes estas palabras en boca de un compañero de trabajo o jefe puedes tener la certeza de que vas a recibir un aluvión de mierda que no te la vas a poder acabar.
Se podría decir que toda mi vida profesional "seria" ha sido en la misma empresa. Primero empecé como becario (remunerado) y luego me ofrecieron un contrato indefinido en otra posición. Parecía que había dejado detrás las historias que me atomentaban de consultoras que vendían el quilo de ingeniero al mejor postor. Tenía un sueldo bastante bueno, en una empresa grande e importante, y por consiguiente, seria.
Ahora llevo tres años y poco en el mismo puesto, y hay que reconocer que, como en cualquier parte, una empresa es un gran patio de colegio. Reconozcámoslo, la mayor parte de los jefecillos se dedican a hacer de "relaciones públicas" por el resto de la empresa, y cuando alguien necesita un favor acude a este. Lamentablemente al que está ocupado intentando terminar todo su trabajo en ocho horas, apenas nadie sabe que existe. Esto es aún más remarcable en informática, donde si todo funciona bien no se sabe lo que está haciendo, y cuando algo va mal, no haces bien tu trabajo.
No sé si el puesto de "relaciones" es necesario, creo que eso daría para un artículo aparte.
Pero no sólo es eso, yo ya he aprendido (a base de algún palo) a no pedir a los demás el nivel de trabajo y exigencia que yo aporto. La mayor parte del tiempo creo que voy a medio gas en mi trabajo, lo que me ocasiona la frustrante sensación de estar perdiendo el tiempo. Al principio pensaba que no sabía valorar el trabajo de los demás y que era un necio, pero iluso de mí no es así, la gente se autoajusta al nivel de trabajo; es un hecho y podríamos hacer un estudio de esto. La gente puede dar muchísimo de sí, pero si no se ven forzados no lo hacen. Esto se ve muy fácilmente en la gente que tarda dos años en sacarse el carnet de conducir hasta que se pone en serio o en lo que llevo diciéndome q
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