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Osiris

Reflex

Viernes. Oficina de Osiris. 01:30h PM.

- ¿Os vais ya a comer? me apunto.

- ...y una de bravas y otra de calamares.
- ¿Para beber?
- Jarra.
- Jarra.
- Jarra.
- Eh... bueno venga, que sean cuatro.

blablablabla

- Y aquí los montaditos...
- Perdona, tráeme un tubo.
- Otro
- Eh... bueno venga, que sean tres.

blablabla

- ¿Alguien controla de fotografía? Estoy pensando en comprarme una réflex a medio o largo plazo.
- Hombre, yo tengo una Canon EOS 400D y...
- Anda, esa es que estaba mirando yo, tiene buena pinta y no es carilla.
- ¿Cafés? ¿Chupitos?
- Cortado y chupito-
- Solo y chupito.
- Solo y chupito.
- Cortado y eh... bueno venga, que sean cuatro.

blablaobjetivobla50cortoblabla

- Pues a ver si me acuerdo el lunes y te la traigo para que te pases unos días haciendo fotos.
- ¡Coño! Hombre, sería genial, pero no hace falta, en serio.
- No pasa nada, si vas a gastarte una pasta, te vendrá bien tocarla.
- No si ya pero... ¡venga ese chupito!

blablabla

Lunes. Oficina de Osiris. 08:30 AM
- ¿Tienes un segundo?
- Sí hombre. Dime.
- Mira te la he traido, aquí tiene el objetivo, con el filtro por si las moscas, ¿ves?. La tarjeta va aquí. Tiene un 18-200 que te servirá para todo un poco. Yo me voy a Portugal y luego a Italia, el viernes vuelvo. Toma.
- Gñgññññgññññ gññsias gñññarrgghhñññgññtalle gñññhh
(Orgasmo de Osiris)
- ¿Estás bien?

Y así es como tengo una réflex en mi casa.
Me paso el día fotografiando cosas nimias.
Y lo mejor es que cuando la tengo al cuello o entre mis manos me siento bien, realmente muy bien. Y cuando meto el ojo en el visor e intento enfocar, es como meterse en un cuarto oscuro y aislado, donde todo se detiene. Y escuchar el sonido del obturador es genial.
Lo peor, como siempre, es el bajón posterior.

Las fotos (de momento nada del otro mundo), como siempre, en mi flickr: http://www.flickr.com/photos/jjvaca/

Corazón

Una foto de Flickr

Eran las cuatro y pico. Estaba viendo la tele embobado, intentando no pensar en nada. Estado catatónico.De repente el corazón de gomaespuma que tenía en la estantería se ha caído, como una estúpida metáfora.

Eran las cuatro y pico y pico. Me levanté, le pegué una patada al corazón hasta dejarlo debajo de la mesa, luego me fui a hacer la comida. 

Hoy


- ... y entonces, ¿cuando decidiste cambiar?
- Fue por el 2007, era un día de puente, no había apenas nadie en la oficina y comí en el restaurante del puticlub de enfrente. Por la tarde estaba yo cagando, escuchando a los Mojinos Escozíos y oliendo a salfumán barato, y de tal guisa decidí que debía hacer algo más en mi vida.

 

Y eso será lo que le diga a mi nieto cuando me pregunte por el día de hoy.

La gran revolución del sigo XX

Mi Ipod se revela.

Iba más o menos bien después del tejemaneje que tuve que improvisar.
Sonaba y se veían las carátulas.

Un día decidí pasarle las fotos y los vídeos del concierto de los Chemical . El resultado fue un ipod inutilizable.
Después de pasarle tres veces más de cinco gigas de música por USB 1.1 y tras pasar por dos iTunes, vuelvo a tener el ipod con música y carátula. Ahora me da miedo meterle más música. Por supuesto he renunciado a las capacidades multimedia del engendro...

Cabreado como estaba, he decidido ir a mirar unos cursos e-learning a través de la empresa. Tras sortear la web (compatible con IE6, un navegador del 2001) llego al catálogo de cursos y está.. en excel... el catálogo de cursos de tecnología de vanguardia de una empresa puntera en servicios de tecnología de la información está en un puto excel. En un puto Excel!!!! pero es que a nadie se le cae la cara de vergüenza???

Me sereno, dejo de rechinar los dientes, abro el excel y el primer curso que veo es de Photoshop 7...

Y ahí me doy cuenta de que hay días que la tecnología se revela contra ti y no puedes hacer más que desear ser fontanero o carpintero.

Ah! y cagarse en steve jobs, que eso siempre hace como más cool.

Cosas que he hecho hoy

- Confundir morriña con modorra.

- Intercambiar "Me da igual" por "Me es inverosímil".

- Reírme durante diez minutos por leer "El Sprinkler de 14 metros está medio taponado".

- Tartajear.

- Cagarme en Steve Jobs.

- Hacer una lista.

- Darle de comer a Mordisquitos.

- Dejar dedazos en el cristal de las gafas miles de veces.

- Sonreír.

- Hacer sonreír.

- Cantar "la bien pagá" camino de casa.

- Asustarme al encontrarme a la vecina en el ascensor.

- Echarle al bronca a los cuquis .

Eipot

Creí que nunca lo iba a tener. creí que iba a ser un paria como vosotros. Pero no! jijiji! ya tengo un ipod! soy vuestra envidia! confesadlo!

(Bueno aqui tengo que hacer un paréntesis para agradecer a los que me lo han regalado.. GRACIAS! :D )

Lo primero que hice al día siguiente fue enchufarlo al ordenador. Como algunos de ustedes sabrán, no suelo utilizar Windows en mis ordenadores personales. Así que lo enchufé a mi flamante SuSe y Amarok me preguntó algo así como "ps ps neng, esto es un ipod, te lo niquelo para usarlo y tal?". Acepté y me dispuse a meter casi tres gigas a través de la red y con USB 1.1 ...

Cuando lo desconecté dispuesto a escuchar mi canción fetiche del Maestro, el (puto)ipod me dijo algo así como "0 canciones, dos piedras neng". Anodadado lo volví a enchufar y Amarok me enseñó toda la música que le había metido, y el ipod erre que erre que no, que era virginal.

Tras probar otros programas de sinconización e incluso instalarme una máquina virtual para usar el (puto)iTunes, me rendí y me fui a casa de mi madre a usar el (puto)Windows. Allí metí la primera canción que encontré en el ipod, lo desenchufé, le di al play y de repente cai en la cuenta...  La primera canción que había escuchado en mi ipod fue Nuria Fergó - Zapatitos nuevos de tacón !!!!

Tras el disgusto inicial enchufé el ipod en mi casa al portátil y le pasé un par de canciones y... nada... su puta madre!

Volví a googlear por lso bajos fondos del Internet y lo encontré, fue algo asi como "el último ipod ha cambiado las claves en tal fichero de control porque al señor steve jobs le ha salido de sus santos cojones" y un enlace a la librería nueva de comunicación.
Busqué desesperado un paquete .rpm para mi linux pero sólo encontraba la vieja. Así que ni corto ni perezoso me puse manos a la obra a recordar viejos tiempos, compilar el código fuente. Con dos cojones y sin peinarme.
Desinstalé la vieja, compilé la nueva y... nada... su puta madre!
Los programas nos encuentran la librería.
Vuelvo a instalar la vieja para ver donde se supone que van a buscarla. Vuelvo a borrarla y copio la nueva a mano y.... funciona! ole ole!
le paso dos gigas de música y...
Funciona! está todo! jijiji!

Ahora sólo falta saber cómo pasar las carátulas también... no se puede tener todo!

Tortugas

Era de noche y me disponía a comerme mi cena cutre. Distraídamente me metí otra paletada de fideos en la boca. Justo en el instante en el que mordí la pastilla sin deshacer de avecrem de pescado me di cuenta de la psicotrópica vida de las tortugas de acuario. Después me lavé los dientes cuatro veces.

Gafe

Mis viajes del último año han dejado en mí un regusto agridulce.

Allá donde he ido he podido ver la tele mostrando policía, gente alborotada y revuelo. Exagerado?

Vean, vean ingenuos lectores:

 

Lisboa


Ibiza

 

Barcelona

  • Me voy a trabajar, se rompe el cercanías y se monta un pitote del copón!

 

Preparaos porque ahora voy a trabajar en la petroquímica... ¡¡y ahí como se líe se monta de verdad!! ¡¡jijiji!!

BCN

Por la mañana sólo recuerdo cosas sueltas: el despertador, los cereales, decirle a los cuquis "portaos bien" y los ronquidos.
La gente ronca en el tren. Yo ronco en el tren. Yo me despierto con mis ronquidos en el tren.

Normalmente el viaje de ida tiene banda sonora y con Berto Romero de fondo. Hasta que se va la señal y sólo oigo ruidos peores que los ronquidos. Con un ojo semicerrado cambio de dial pero hasta dentro de un rato no volverá a pillar señal. Cosas del tren.

Es curioso pero es llegar a Sants y abro los ojos automáticamente. Descubro que tengo una erección galopante (como los troncos de la lechuga que diría N) y me estiro y bostezo para ponerme a punto al llegar a Gràcia.
Después toca paseo hasta el metro. Por suerte suelen llevarme en volandas entre la multitud, y (por suerte también) descubro que me erección ha vuelto a ser efímera, como una metáfora de algo, no sé el qué, pero algo fijo.

En el metro la gente está triste. Es un hecho. Lo sé yo y lo sabe él. Todo el mundo está cabizbajo y lleva la cara desfigurada pensando en llegar al trabajo, yo también.

Entrar en la oficina fue un poco complicado hasta que la señora de la limpieza me dijo el código numérico que mis jefes no habían tenido tiempo de decirme.
Normalmente me hace un par de coñas, me dice lo dormido que estoy (aunque por ese entonces ya hace dos horas que me levanté de la cama) o me invita a meterme en el lavabo de chicas cuando el de chicos está ocupado. Es nuestro pequeño secreto.

Un poco después descubro que estoy todo sudado y que huelo a la par que una manada de tigres jugando al frontón en una cabina de teléfono.

Las casi nueve horas después suelen dar para muchas emociones. Tontería, impotencia, incomprensión, estupidez y a veces todo lo contrario.
Cuando me aburro de perseguir uno de los doscientos errores por las toneladas de código (provocados por haberme dado unos datos escritos por un mono con alzheimer) paso el rato asignando roles típicos a mis compañeros de curro: el pelota, el prepotente, el listo, el intransigente, el sobrao, el choteador, el que se pegará un tiro cuando le echen del trabajo, el que está ahí porque tiene que haber de todo... A veces se van turnando. A veces uno hace varios roles a la vez. A veces uno inventa nuevos roles.

Y en cuanto tocan las seis cojo mi bolsa y good bye with fresh wind!

Así que de momento no tengo mucho trato con la ciudad. Empiezo a descartar que el alcalde y las fuerzas vivas vengan a darme las llaves de la ciudad.
Además aún no he ido a vaciar el Fnac ni a hacer fotos al Parc Güell.

Después de la oficina toca metro (mierdaotravezsemehaacabaoelbonohostias) y luego esperar diez minutos en el andén. Da igual que me quede diez minutos en el trabajo, siempre tengo que esperar. El día que pierda el tren y tenga que esperarme una hora me acordaré de esta frase.
A veces encuentro a gente que está perdida, y depende del ánimo les ayudo (nunca) o no y luego me come la consciencia (el resto).
El jueves a una señora se le cayó la chaqueta subiendo al tren, bajé a la vía a por ella y noté como algo se quebraba en mi interior. Pensé que sería la cadera y que ya no estaba para estos trotes después de descoyuntarme el cuello por dormir apoyado en la ventanilla. Pero sólo me hice un siete en los pantalones, en mis pantalones Levi's, mis primeros pantalones de marca que significaron que ahora podía hacer ese tipo de cosas que antes ni siquiera me planteaba, como comprar camisas, disfrutar de unas vacaciones o irme a vivir sólo.

La hora y pico de tren la paso leyendo, esuchando música, teniendo ganas de fotografiar a las chicas que se quedan dormidas con una chaqueta por encima, ojeando lo que hace el compañero de asiento o sonriendo cuando la gente confunde sus maletas.

Cuando el tren llega a mi parada una manada de zombis con fiambreras baja del tren con la mirada perdidad. Yo subo el volumen de Los Planetas y paseo por el centro camino de casa, moviendo rítmicamente mi bolsa del Desigual con un tupper dentro con un tenedor en su interior. Sonrío cuando me cruzo con una niña pequeña con el pelo blanco cardado, y cuando llego a casa les pregunto a los cuquis y a las plantas como están.
Qué salaos.

Yo me vuelvo en bus.

Una foto de Flickr

El rey Empalador

Suena el despertador. Cojones, hoy es sábado ¿por qué me tengo que levantar a las siete y media?
Desayuno. Me calzo unas mallas que me aprietan las pelotas. El casco. Salgo a la calle bici debajo del culo y me doy cuenta de que esta chispeando, mierda. Subo a por el chubasquero.
Vuelvo a bajar y suenan las campanadas. Ya son las ocho.

Llego al punto de encuentro. Qué tal artista?. Pensaba que no venías. Qué tal por barcelona?. Bien, la gente algo sosa, no se gritan por la oficina ni nada.

Empieza la etapa. Todo bien? qué tal la semana? ojo ese piedro.

Llueve. Seguimos? Con dos cojones. Tira p'arriba!
Llegan las rampas, subo con N. Y qué haces en barna? software para Damm. No jodas, te harás fotos con la birra no?. Te lo cuento cuando pueda respirar. Tú a tu ritmo. No sé cual es!. Tengo la peli de "El rey empalador", sale un negro que no veas tío. Pon plato pequeño. Hace dos quilómetros que lo llevo. Te mueres. Me muero.

Nos adelantan. N sigue con ellos yo me paro. Me palpitan los oídos. Cierro los ojos con la bici entre las piernas. El corazón se calma pronto. Abro los ojos. Me reengancho con C y A. Todo bien?. No sé A, me muero por momentos, es grave?. Sigue nuestro ritmo. Eso trato.

Me paro. Los tímpanos me van a explotar. Noto el bombeo en todo mi cuerpo. Me muero.

Llega J. Me reengancho. No puede. Sigo yo sólo. Subo piñones. Bajo piñones. Atrapo a C y A justo cuando aparece la fatídica señal de pendiente del 16%. Subo más piñones. El pulso se me dispara. Quedan 100 metros. Rebaso a C. Me paro, me paro. Quedan 50 metros. Uff uff. 30, 20, 10. Llego y sigo pedaleando para intentar relajarme. Me mareo. Aparco la bici en la grava y me siento en una pieda. Cierro los ojos Si esto no es una taquicardia de esas debe parecerse. Qué te pasa, estás bien?. No sé tío, no sé. Llega un autobús. Joder, será por sitio y tiene que ocupar el de mi bici. La cojo con desdén, con ese gesto de odio momentáneo que sabes que en dos minutos volverá a ser amor. Esas broncas que toda relación sana necesita.

Me tapo y me tiro hacia abajo. La bici se acelera al 16%. Curva a derecha, curva a izquierda. Asfalto mojado. Cuidado de no pisar las líneas blancas. Claro, tienes frenos de disco, puedes apurar más la frenada no?. Curva a derecha, curva a izquierda. Mierda. Mierda. He apurado demasiado, aprieto más el freno trasero y veo a la rueda de detrás que me adelanta por la derecha. Mierda. Mierda. El Mundo se para, el tiempo se congela y en mi cabeza suena: "la ostia que me voy a pegar contra el murete va a ser recordada en años". Qué haces neng!. Escucho un derrape detrás de mí. Instintivamente suelto el freno de detrás. La bici me pega un latigazo y se pone recta. Aflojo los dientes. Sonrío. Como tienes las pelotas? Te lo diré cuando las encuentre.

Llegamos al pueblo. Entramos. Jefe! dos huevos frito con lomo y mongetes, hay que celebrar que aún tengo todas las costillas en su sitio. Marchando.Y traiga el vino!

Begin

Mi semana de iniciación barcelonesa casi llega a su fin.

Realmente no tengo demasiada idea de qué va lo que estoy haciendo. Yo sólo intento hacer una función que me ha mandado la analista. Hoy me ha explicado un compi qué era eso de SCA que estaba consultando de la base de datos.

Es el mismo compañero con el que he ido a comer, y hemos tenido la surrealista conversación:

- Y por qué has venido de Tarragona?

- Bueno, realmente es de Reus. Vengo porque allí sólo me quieren pagar 18mil, y ya estaba harto.

- y ahora cuánto cobras?

- XXmil.... tú no...?

- No, yo cobro 18mil...

- Ah!... el café es gratis ¿no?... cof cof...

Siempre empiezo igual... Para colmo ha sido el compañero al que más he molestado para que me explique cosas. Parece majo, pese a que no respondió ni nada ante mi powerpoint de mujeres desnudas.

Aún no sé cómo lo llevo. Cada día son tres horas de viaje, lo que me hace escuchar mucha música, dormir mucho y leer. Hoy he terminado de leer "Fuckowski, memorias de un ingeniero" y he llegado a la estación pletórico de esperanza. He ido a comprar, he esquivado a dos niños cojoneros y he comprado dos cactus porque echaba de menos a Paco y a Lola. Mi casa continua en su afán de convertirse en una selva.

Mañana

Mañana me levanto a las seis para ir a trabajar a Barcelona.

Finalmente la forma de salir de mi actual trabajo es acudir a otro que está a cien kilómetros de mi casa. Tengo unos huevos como sandías oiga.

No sé muy bien cuánto iré y volveré, si lo soportaré o si finalmente la lógica se impone y tengo que compartir piso con un señor que me roba las natillas de la nevera.

Lo que sí que muy seguramente pase es que me surgirán nuevas aventuras. Y aquí las contaré.

Creo que empezaré a dormir ya... 

Finde

El fin de semana me dejó fatal...

El viernes me acosté tarde haciendo unos bisnes, y el sábado me levanté temprano para salir en bici. Tuve que pararme en media ascensión porque pensé que potaba... Un compañero debió verme la cara de zombi y se paró a ofrecerme manzana.

Con mi dolor de culo tuve que prepararme la charla-taller de la wikipedia para el día siguiente. Me acosté tarde en una cama diferente de la mía. Lo que me hizo ir de culo toda la mañana y me olvidé las gafas de ver...

La charla fue bien, he descubierto que estas cosas ya no me ponen nervioso, y que hablo en público con normalidad. Otra cosa es que lo haga bien, no tartajee y no deje de mover un boli en mis manos.

El domingo terminó con la idea de montar la plataforma "calvorota pídele matrimonio a Alonso" entre sueños y pesadillas. Además de preguntarme por qué es el segundo fin de semana que cago totalmente verde.

El finde se alarga y hoy voy a Barcelona a ver qué se cuece por allí, y por el Fnac entre otras cosas sas.

EOI

- ...pues eso, que me voy a apuntar, y tú deberías hacer lo mismo

- A la escola oficial d'idiomes? no sé, hombre el inglés hay que tenerelo...

- Y el saber no ocupa lugar

- Decidido, me apunto.

 

Así fue como decidí apuntarme a estudiar inglés, yo, a mis años...

Esa misma noche había salido del trabajo casi a las cuatro y media de la mañana, y me acosté casi a las cinco. Me levanté a las diez, me calcé el ipot y salí a la calle con la fotocopia del dni entre los dientes y los cochocrispis en el bolsillo.

A las diez y cuarto llegué a una enorme sala atestada de gente, me peleé con unos cuantos hasta llegar a una mesa (parecía de jardín) donde le pregunté a una señora muy pizpireta cómo iba eso de apuntarse a estudiar. La buena mujer me indicó unos formularios y añadió:

- Pero, ¿ya has traído un justificante de tus padres?

Ante lo cual respondí un: - ¿eing? Señora por favor... - por lo bajini

- Ay perdona hijo!, es que te he visto así un poco de... bueno... ya sabes! pensé que tenías 15 ó 16!  - por lo altini.

Pelo apuntando al cielo, pantalones sucios, ojos legañosos, barba de cuatro días (vale que no me crece apenas...) y la señora me quita diez años de encima! pardiez!

Finalmente me puse a la cola intentando cruzar la mirada con la rubia de al lado (consiguiendo cruzarla conla señora pizpireta) y me apunté al test de nivel para el viernes, pero ese mismo día recibí una llamada que me hizo no acudir, pero claro, esa es otra historia...

ja prou!

- Hola. Estoy intentando entrar en una aplicación y me dice que tengo que contactar con Recursos Humanos.
- … (joder, que no leas la ayuda vale, ¡pero eso lo has leído fijo!)


- Hola, mira, que estoy creando una lista de contactos y me dice que está llena y no me deja incluir más.
- Aha... ¿y? (pues parece que has dado con el quid de la cuestión tú solito)
- ¿Y no se puede hacer nada?
- Bueno, supongo que el servidor de correo tiene un límite para crear estas listas. Piensa que si incluyes a mil contactos y les envías un correo con un adjunto de un mega, al servidor le llega de golpe un giga para enviar.
- ¿Pero por qué? ¡si yo sólo envío uno!


Estas podrían ser típicas anécdotas simpáticas sobre un helpdesk cualquiera. Pero esta vez no me resulta nada gracioso. Según mi nómina, llevo tres años y casi cuatro meses aguantando esto. Al principio te resulta divertido, y no te parece mal ayudar a la gente. Después es anecdótico y te sirve para reír con los compañeros o amigos. Ahora mismo me hace odiar a la gente.

No puedo más. Mi trabajo me hunde el ánimo. Me jode el día. Me chafa la vida. Las vacaciones no me sirven porque me paso el día pensando que tendré que volver. Sólo es como si te soltaran más la cadena para ir a mear más lejos.

Los compañeros son geniales. El ambiente es bueno. El sueldo está muy bien. Pero ya no puedo ni quiero inventarme más trabajo para hacer, sólo para recordar que soy ingeniero. Sólo para recordar que me gusta aprender cosas nuevas. Sólo para olvidar el teléfono.

Hoy me ha recompensado y reconocido mi trabajo materialmente. Tras la ilusión, ha vuelto a sonar el teléfono. Alguien quería saber su contraseña, muy seguramente porque se le habrá caido el post-it que hábilmente pega en el marco del monitor.

Me estoy planteando aceptar un paupérrimo trabajo de 18 mil euros o simplemente marcharme del trabajo. Tengo algo de dinero, e incluso podría cancelar mis planes de inversión. Seguro que no tardaría más de dos meses en conseguir algo. Aunque esté en otra ciudad. Aunque no esté relacionado con la informática.

No puedo más, y no sé cómo voy a ir mañana al trabajo.
Es un mal día para escuchar a Morrissey. Es un mal día.

He vuelto

Pues sí, he vuelto. Y no me refiero al blog, porque aunque nadie lo crea, nunca he dejado de estar.

Me refiero al biciclismo. Cuando era zagal montaba mucho en bici. Mi hermano me introdujo en su grupo, donde a él lo llamaban "el tronco", ya que su vocabulario por aquel entonces sorprendía por su modernidad. A mí, obviamente, empezaron a llamarme "el tronquillo", pero rápidamente se dieron cuenta de que era más apropiado llamarme "la ramilla", dada la visión de mi constitución física encima de la bici. Pese a que intenté que me cambiaran el apodo como "el hijo del viento", no había nada que hacer.

Todo aquello cambió cuando empecé la universidad; se abría entre mí un mundo de fascinantes emociones y diversiones... y sobretodo prácticas de esas que te dejaban tonto durante meses.

Y tras largos años he decidido volver por la puerta grande, con bici nueva! sí, sí, señora, no se escandalice. Unos dicen que he vuelto para tener excusa de calzarme mallas ajustadas, pero yo sé que no sólo el exquisito tacto de la lycra en mi suave piel es la culpable.

Ahora queda un largo recorrido para ponerme en forma y abandonar años de vicios, de mujeres duras y drogas que hablan de tú y fuman . Pero todo el mundo me apoya y sólo es cuestión de tiempo y de cambiar a un trabajo que me permita tener libres los fines de semana.

Bueno, sólo hay una persona que no me apoya, el señor Jaume Roure, que cuando ve el saldo de mi cuenta me tuerce la cara. Y no le culpo, yo haría lo mismo, pobrecito.

Así que quedan advertidos: si ven pasar una bici con un casco a la velocidad del rayo, escondan a los niños y a las personas mayores, esta vez conseguiré ese apodo.

¡Y luego dominaré el mundo! ¡¡¡MUhauHUaUHAUHUAhAUhuaH!!!

Mi cocina

"muéstrame un hombre que viva solo y tenga una cocina permanentemente sucia, y cinco veces de cada nueve se tratará de un hombre excepcional"

Charles Bukowski, 27-07-67, hacia la 19ª botella de cerveza.

 


Cinco de nueve, tengo posibilidades.

De ilusiones

Una foto de FlickrLo mejor de tener una ilusión es compartirla. De hecho creo que suele ser más importante la ilusión compartida que el propio objeto ilusionador.

Lo peor de tener una ilusión es cuando no puedes compartirla porque no te entienden. Y te sientes como un gilipollas.

Así que, que os den un rato. Me mola mil, y seguirá molándome ser como soy. Hasta que no me mole lo suficiente y cambie para molarme, en mi molamiento efímero.

Summercase

Ya es jueves.

Con los ánimos más calmados puedo decir que fui al Summercase y me lo pasé de puta madre.

He aprendido comparaciones tan bonitas como "es más fea que una nevera por detrás" o "estos de OMD son como OBK pero en inglés".

Mi compañero de conciertos (y de cama, aunque no me tocó un pelo el tío soso) Goldhands ha escrito un resumen de lo que fue.

¡Ahora sólo deseo ir a otro!Para el FIB creo que hago tarde, así que supongo que el PalmFest será uno factible...

Mientras tanto espero haciendo lavadoras y cambiando sábanas. Vida perra que diría alguno.