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Osiris

Reyes

Me he levantado casi a las diez y me he quedado en la cama más de dos horas. Y ha merecido la pena.
He leído más de 200 páginas del libro de Noah que tomé de casa de C. Josep casi ha terminado su vino.
Según mi blackberry una tal Patricia es mi amiga en feisbuc.

He ido al baño y me he visto reflejado en el espejo. Ayer la peluquera se negó a cortarme el pelo corto como siempre, y aprovechó la melena para hacer algo especial, aunque yo lo vea especialmente asimétrico.

He cuanto he abierto la puerta de la habitación me ha inundado el olor a suavizante de la colada que ayer tendí en la entrada.
En ese momento me ha llamado mi madre. Una tortilla de patatas me esperaba en su casa. Y al relamerme me he dado cuenta que hacía mucho tiempo que no pasaba la lengua por el diente roto.

He enchufado el ipot a los altavoces y ha sonado un canto a Kang. Mientras he sacado de la nevera lechuga para mis periquitos y una Duff para mí, del cargamento que me regaló G.
Apoyado en la puerta he pegado un buen trago.
Por fin los Reyes me han traído algo que realmente deseaba.

2008

...por el culo te la entroncho!

Iba a hacer un artículo resumen del 2008, pero me he dado cuenta de que el año ha sido bastante malo en general.
Así que mejor, si lo tengo que recordar por algo, me quedo con la cara de L al abrir mi único regalo de Navidad.

Y el año que viene Dios dirá.

Memoria

Mi memoria nunca ha sido fantástica.

Cuando estudiaba tenía que aprender razonando o me costaba verdaderos horrores recordarlo todo de memoria. Lo cual era un problema con las fórmulas o las fechas.
Muchas veces trataba de memorizarlo todo momentos antes de la prueba y vomitarlo en una hoja en cuanto me daban el examen.

Sin embargo sin proponérmelo me sé todas las IPs de todos los servidores del trabajo.
Pero soy incapaz de aprenderme la IP de un DNS.

Siempre he sido incapaz de recordar los aniversarios de mis parejas. Y el otro día me di cuenta (y felicité con jolgorio) de que era el cumpleaños de MiniYo, cuando escuché la fecha en una conversación ajena un mes antes por lo menos.

Uno puede decir que me acuerdo de las cosas que me interesan sólamente, pero ni así. Recuerdo tanto el contexto como el momento en el que alguien me dijo que cerrara la tapa del gel de baño, porque si no pierde el aroma.
Sin embargo soy incapaz de recordar las tetas de la última chica con la que tuve sexo. Y eso que estaba sobrio. Tampoco recuerdo lo que hice con ella. Ni si fue bueno o malo. Sólo recuerdo que lo hice, como si estuviera escrito en un marcapáginas.

Y hoy me he dado cuenta de que la Navidad ya está aquí otra vez, casi sin hacer ruido, la muy puta.

Mi memoria nunca ha sido buena.

Sin embargo llevo un año olvidando, y hay cosas que joden tanto de lo clavadas que están que necesitas demasiado tiempo para sacarlas o recubrirlas, no sé lo que es mejor después de todo. Pero eso no hace que sepa cómo llegué a esto después de todo.

Sólo sé que estoy hasta la polla, oiga.

Tengo que cortarme el pelo.

- Estaba haciendo fotocopias y te he visto así, mirando el monitor, con la perilla y el pelo largo y me he dicho "mira, es clavao al Duque de Orellana".
- Ah... vaya... no sé si es un cumplido o no...

- Oye, que he buscado el duque ese en google pero no ha salido ninguna imagen ni nada...
- Bueno, es que a lo mejor ni existe, ya te digo
- ¿¿O sea, que me pareco a alguien que puede que no exista??
- Ya te traeré un retratro
- ¿Pero existe o no?

Las cosas cambian.

Nada es para siempre.
Las cosas cambian.
Hay que evolucionar.

Y otras chorradas varias que dice la gente.
Esta tarde las he tomado entre mí gracias a mi adorado Pajares. Me ha abierto los ojos.

Un paso por detrás se quedan los inmortales:
- Te vi a meter más rabo que cuello tiene un pavo
- El tito robert te va a dar zorrocotroco del bueno
- No voy a parar hasta hacerte reversible
- Me pones las venas de la polla como los troncos de la lechuga
- Me la pones como el pescuezo un cantaor.
etc...

Ahora todo ha cambiado. He llegado el Chupi Chusqui.
Ya nada volverá a ser lo mismo. Ya verás.

Una puta flor.

Fue el doce de septiembre, cuando volví del trabajo, la flor que había dejado en su parabrisas estaba pisoteada mil millones de veces. No nos conocíamos de nada. Sólo dejamos el coche uno al lado del otro, y yo, que había recogido montones de flores de un escudo de la Generalitat que estaba por el suelo, tenía ganas de repartirlas.
Ella no sabía quien se la había dejado, y por ello no tenía que pensar que había un motivo oscuro en el gesto. No podía haber pensado que era de carácter sexual ni de ningún otro propósito. Era una puta flor en el parabrisas del coche por la mañana. Lo único que tenía que hacer era meterla dentro y desecharla cuando estuviera mustia.

Pero la muy perra tenía que tirarla delante de mi coche. La vida me daba una colleja mientras ridiculizaba mis acciones.

Llegué a casa y cancelé mi suscripción a Aldeas Infantiles. Pensé estérilmente cómo podía recuperar el dinero donado a otras causas.

La gente no es buena por defecto y me jode.
La última vez que fui a ver teatro, la compañera que me acompañaba comentó en voz alta y jocosa algo sobre la obesidad de una de las actrices.
Un "amigo de un amigo" policía se comía los bocatas destinados a los musulmanes detenidos en comisaría.
A un amigo le queman siempre el asiento de la moto con un cigarro.
A otro le rallaron el coche como al resto de los aparcados en una calle de 300 metros.
Ayer mis acompañantes de cena robaron una botella de cava mientras salían del restaurante.
Y etc.
Son cosas de las que me entero sin apenas esforzarme, seguro que si pongo más atención encuentro miles a mi lado.

No hablo de colaborar en una ONG (cosa que sólo una de las personas que he llegado a conocer me ha comentado que le gustaría) y ser un santurrón. Ser buena persona con tus amigos es fácil, lo difícil es serlo con gente a la que no conoces.

Hasta ahora he intentado ser Un Tío Genial, independientemente que lo consiguiera o no.
Ahora ya lo tengo claro, a la gente le pueden dar por culo casi tantes veces como se puede llegar a pisotear una puta flor.

- Hace como nueve mil millones de años, yo paseaba por aquí buscando una lámpara entre los chiringuitos. Es curioso que yo me acuerde de esto, pero mi acompañante me dijo que no era justo que sus jefes recibieran lotes de navidad y cestas, porque ellos ya cobraban lo suficiente y no lo necesitaban. Yo estallé en ira y le dije que la vida no era justa, y que nunca lo sería. Ella me reafirmó una vez más que quería colaborar con una ONG, y yo no le hice ni puto caso.

- Ya... bueno... ¿y por qué me cuentas eso?

- Porque me sale de los cojones.

- Aha, ya veo. Por cierto me tengo que ir, me esperan.

- Muy bien, yo me quedaré tomando la penúltima.

Follasca.

Me decía MiniYo el otro día que con la edad nos hacemos menos exigentes con el físico de las mujeres, todo ello a colación de lo tiracañas que es el chófer de la oficina, que cualquier día me la cuela a mí sin despeinarse.
No le supe responder, porque aunque bien es cierto que cada vez me atraen más mujeres, la euforia inicial se disipa tan rápido que apenas tengo ganas de intentar llegar al sexo.
A lo mejor físicamente voy siendo menos exigente yo también, pero lo que va dentro del pack creo que cada vez me importa y decepciona más.
Seguiré investigando.

Aún andaba yo dándole vueltas al tema cuando Kami me comenta que había escuchado por la radio que las mujeres hacen sexo oral por compromiso y realmente no
Una foto de Flickr les gusta nada. Una rápida encuesta local nos lo confirmó ("oye, ¿a ti te gusta chuparla?").
Honrosamente saqué mi vena de caballero de no sé donde para sobreponerla a la de crápula borracho que ostento ya hace demasiado, y no le comenté las parejas que había tenido que consideraba que disfrutan tanto como yo de la felación (ni lo reticente que estaba yo de hacer sexo oral desde hace también demasiado tiempo).

Cuando llegué a casa y me hacía un bocata rápido me puse a recordar los encuentros sexuales que aún me excitaba rememorar, y recordé a
T. El último contacto que tuvimos fue hace unos 5 años ya, se iba a Madrid.
Con ella aprendí a tener el carácter algo violento que tengo sexualmente (aunque luego soy un empalagoso tendrete, claro), con ella era realmente fácil aprender lo que quería. Además disfrutamos de tantas perversiones sexuales que de saberse arruinarían mi vida social.

Después d
el bocata encendí la Wii y cargué el Mario Galaxy; me pidió que escogiera uno de los Miis que había creados en la memoria. Mi consola ha pasado por demasiadas manos, tengo que hacer limpieza.

Y seguí recordando, pero hacerlo demasiado no suele traer buenas sensaciones cuando tienes remordimientos, así que me acosté y hoy he llegado una hora tarde al trabajo pero no me ha importado lo más mínimo.

Mario me ayudará.
Siempre lo hace.
¡Qué salao!

Cena

Anoche fue la tradicional cena de la Peña Ciclista El Jamón. Comida, alcohol, mujeres y recuerdos de la temporada.

Cada día me lo paso mejor con ellos, no sé si es porque empiezo a incluir a mis mejores amigos en el grupo o es que cada vez me parezco más a ellos.

Frases que se pudieron escuchar (y el alcohol me permite recordar):
- Pedazo de polla tenía el mosquito ¿no?
- Y ya sabéis, si preguntan, que hemos follao tós ¿eh? no jodamos...
- ¡Es que una raja es lo mejor que hay!
- ¡Y yo me voy a mear al lado del camión!
- ¡Danos un megapísel pal camino!

Tengo una placa de mi segundo puesto en la cronoescalada, mi teléfono lo tienen muchachitas que hacen "perdidas" porque no tienen saldo y la resaca me martillea la cabeza.

Pero da igual, porque si preguntan...

Mierda en los tobillos.

Esta vez la mierda me llegaba a los tobillos. Al menos no era literalmente, pero aún así andaba buscando mi particular bordillo esquinero donde desmigajar el rastro de mi suerte.

Todo empezó siendo joven, cuando amaneció Elisa. Era un día de perros y yo me quitaba la bufanda mientras le miraba el culo descafeinado y le pedía un cortado.
Yo aprendí a follar sin timidez y ella a preparar café: hizo efecto rápido, despertándome de repente, pero fue tan efímero y adictivo que pronto necesité más.
Nos despedimos un día de sol y yo me quitaba las chanclas mientras le miraba las largas.

Demasiado pronto estaba yo matando dragones y salvando damiselas de torres. Tan alto estaba Carla que nos quedamos un tiempo entre las nubes. Pero alguien terminó de leer el cuento y concluyó que estábamos soñando. El camino de descenso fue más estrecho y esta vez nadie me guió, por lo que me pasé de frenada, apareciendo bastante más abajo de lo que partí, entre ácidos de pilas y mocos de cristal.
Y entre el fuego cruzado a ritmo de metralleta me raptó Ana. Era del tipo devoto empinadora de mis vientos. Prometía escribir poesía porque alguien le dijo que le recordaba a Machado, yo en cambio aseguraba que sólo quería escupirle. Me afeitó la cara con anillos una docena de veces y acostumbraba renglón aparte a acarminar mi vientre.
Estrepitosamente gritó y se fue, dando un portazo en mi cabeza que siempre me recordó a Sabina y que siempre olvidé a viaje sideral.

Vagué meses sonriendo desconcertado en las afueras, saltando entre estaciones de metro sin pagar billete alguno.
Cuando desperté de la niebla azucarada estaba en una esponja cálida junto a Marga. Pasé lo que podrían haber sido segundos apenas respirando entre sexo y lo que podrían haber sido años entre melaza.
Establecimos un protocolo: yo le mordía tres veces la nalga derecha. Una era un calentón, dos alcanzaba un gatillazo.
En el crepúsculo me mordió ella a mí, y yo a ella en la nalga izquierda. Nunca me rindió dolores, así que disfruté usando sus pasadas cruces como floretes. Siempre pensé que me esculpiría.

Luego volvió estelarmente Ana, pero esta vez se trajo el quitamanchas y me hizo olvidar a Sabina, entre ecos de lamentos que no conocía propios.
Nadie me dijo lo contrario, y seguí viajando en autobuses de ego esperando a que arreglaran el botón de parada.

Aterrizó Rosa y despegué yo. Lloraba cada encuentro y mordía la almohada cuando gritaba debajo de mí. Proyectábamos los trasbordos pero yo siempre me quedaba en la puerta de embarque, con un pañuelo blanco ondeando al viento. Siempre volvía y cenábamos entre deslizantes orientales y palomitas, unas noches con fuego y otras con llamas en la punta de los dedos.
Y a la vez que su yesca se humedecía, mi pedernal encendía todo lo que podía.
Ella desapareció a la velocidad del disolvente y yo no lo supe hasta que mi cama creo témpanos.
Me quedé mirando la pared, rezando para que acudiera y me pudiera ver vestido de equilibrista patoso con nariz roja, para poder esperar al final y darle un beso de verdad en una estación de servicio.

No vino. Yo compré billetes en su oído. Y en soneto clásico me cantó aquello de "y ahora que ya no te quiero me llamas, me llamas...".
No supe hacer un buen tachán y terminé el tango como hubiera hecho el alevín.
No creí necesario hacer más.

Gilipollas.

Y de repente sonríes. Y él también
Y te sientes el tío más gilipollas del mundo.
Pero no pasa nada porque sospechas que él también.

Lunes.

Una foto de Flickr

Levantarse es aburrido.
Volver a cruzarse con la chica que huele a frutas tras varios meses es divertido.
Que entre una perraca impresionante en la cafetería y ver lo compenetrado que estoy con MiniYo es divertido.
Jugar a baloncesto con los amigos es divertido.
Comer sushi solo es aburrido.
Que mis sábanas huelan a perfume de mujer....es....desconcertante.

Bona nit.

Censura.

Una foto de Flickr

Siempre he considerado una putada enorme no poder escribir lo que me apetezca en mi blog.
De hecho he intentando mantener siempre esa libertad en esta pequeña parcela, lo cual me ha p
rovocado no pocos y sustanciosos problemas. Pero es que entonces, ¿para qué quiero un blog?. Eso llevaría a la inquietante pregunta sobre su necesidad, pero oye, ya que estamos aquí pues p’alante, ¿no?.

El caso es que ayer borré un artículo. Y me jode. En él hablaba abundantemente (y en la genial clave de humor que me caracteriza, claro) sobre los hecho principales que me han ido ocurriendo desde hace ya más de un año. Relataba como un hecho en concreto había cambiado toda mi escala de valores social. Si es que alguna vez he tenido alguna definida, clado. Fue un hecho que yo creía necesario transmitir porque consideraba correcto y que todo el mundo a mi alrededor me aconsejaba no hacerlo. El tiempo les dio la razón y tampoco me sentí mejor persona como esperaba.

Pero eso iba en el otro artículo, no en este. En este explico como he aprendido (sólo un poco me temo) de los errores del pasado, como ya no soy tan sincero y prefiero callarme lo que pienso para no provocar iras en mi entorno. También he aprendido a no involucrarme en los problemas de los demás, para evitar dar mi opinión. El caso es no mojarse el culo e intentar comprar las truchas en el mercado.

Espero que esta vez el tiempo me dé la razón a mí. El caso es que tampoco me siento mejor persona. Debe ser que necesito algo más en mi vida. De momento probaré con unos geranios de mi señora madre, a ver si mejora el tema. Y si no siempre puedo comprar unas lámparas en el Ikea.

Mi mamá me mima mucho.

Mi madre vino a echarme una mano con la casa.
De algún modo tenía un sexto sentido que le hizo darse cuenta de que la tenía un poco (mucho) dejada debido a mi espalda, mis jornadas laborales de 12 horas y mi viaje a Cádiz.

Cuando llegué a casa me había dejado una nota en la nevera. Me llamaba guarro.
Yo le escribí que la quería.

Ahora sólo tengo que volver a caerme en bici, instalar otro ERP en el trabajo e irme de viaje, para que venga  y lo vea.

Frases de la última semana

"Yo no follo, que me enamoro"
                         Frases del viaje.

"Nos vamos a closed! nos vamos a closed! jijiji!"
                         En la cola para facturar, justo antes de que cerraran nuestro vuelo y quedarnos en tierra.

" - Ponme un cortao!
  - Un cortado, muy bien."
                         Señortia camarera gaditana vacilándome

"¿Qué puedo hacer ? si después de tanto tiempo no te dejo de querer
y si después de todo el tiempo que ha pasado, si nos vemos no sé lo que hacer."
                         ¿Qué puedo hacer?, Planetas


 

Ya en casa

A todo lo anteriormente dicho sobre mi viaje, hay que añadir más agua, un pinchazo y el no saber quien tiene el tercer juego de llaves de mi casa.

Pero ya estoy en casa.
En mi cama.
Y tengo fotos. Muchas fotos
Y medio regaliz que me compraron en Cádiz.

Bona nit.

Tarifa

Estoy en Tarifa.
Y llueve mil.

Este es el viaje de la suerta. O eso dice I.
Pero hemos perdido un avión, hemos conducido por medio país bajo lluvias torrenciales, y ya estoy harto de tener los pies húmedos.

Aparte de eso el ver miles de cosas regalables no ha mejorado mi ánimo.
Además he descubierto que el Tulipán Verde es una golosina para las hormigas.

Vector de Sonrisas

Un día llega alguien y te regala un chupachups de limón (o piruleta con forma de corazón). Sonríes y agradeces. Y lo guardas en el bolso de Bender.

Ahí se queda un tiempo indeterminado de tiempo, y sólo lo rozas cuando vas a buscas las llaves con miles de bolsas en las manos.

Un día cualquiera lo sacas de su escondite y se lo regalas a la persona más cercana. Observas como se ilumina su cara y entonces caes en la cuenta de cómo se te iluminó a ti cuando te lo regalaron. Sonríe y sonríes. Es justo ese momento mágico cuando Jim te susurra "come on baby light my fire".

Y esa es la definición más perfecta que se me ocurre de "Vector de Sonrisas". Aunque hoy estoy muy cansado y de bajón, así que es probable que mañana se me ocurra otra.

Día de colada.

Las rayas horizontales te hacen más gordo. Yo tengo una camiseta y unos calcetines.
En cambio las verticales te hacen más estilizado. Y creo que no tengo nada así.
Hoy me he levantado temprano y he decidido quitarme la medicación, estoy algo mejor, creo que terminaré de superarlo del todo sin pastillas blancas que cuestan tragar.
Mi madre me hizo café. Negro como los cojones de un burro. A mí me gusta más el negro sabor regaliz, y no recuerdo haber visto nunca los cojones de un buro. Seguro que son colganderos.
Mañana tengo que pelearme con abogados. Se me da mal pelearme. Soy más de enviar mails incendiarios. Mi vida es tan trepidante que ni me da tiempo a darme cuenta. Lo que me recuerda a tonterías como "el tiempo te cura lo que ya no te importa".
Bona nit.

Piropo

"Tú vas muy de guais, pero en realidad eres la caña"


Normalmente encajo mal los piropos. Soy bastante escéptico cuando algo dice algo bueno de mí. Es una cualidad del todo indeseable, como la manía que tengo de no creerme jamás que una mujer disfruta sexualmente conmigo.

Pero ayer fue diferente, será porque hace mucho tiempo que nadie me dice algo bonito sobre mi.
Aunque aún ando dándole vueltas a lo que quería decir.