Es sábado, sábado noche, llamas a algunos colegas y decidís tomar la saludable decisión de salir de juerga.
Entras en el cuarto de baño como un campeón, te despelotas delante del espejo y pones posturitas mientras se calienta el agua. Te pegas una soberana ducha, abundante en jabón.
Te secas, te perfumas generosamente, y te vistes con tus mejores galas. Última mirada al espejo mientras te haces algo "moderno" en el pelo, "Hoy mojas fijo chaval!".
Sales de casa y descubres al entrar en el coche que tu peinado "moderno" no se lleva bien ni con el techo del coche ni con el reposacabezas del asiento. No hacen coches tan modernos, cagon tó!
Llegas a casa de un colega. Esperas 15 minutos en el coche a que baje después de 3 llamadas perdidas y jurarte que cuando le toque a él conducir le vas a hacer esperar mínimo el doble. Recapacitas pensando que seguro que es tan cabrón que se iría y te dejaría tirado.
Recoges a otro colega que, como lleva 20 minutos esperando, te saluda con un "ya está bien cojones! que me estaba quedando helado!"
Enfilas camino del restaurante barato de turno, mientras el colega pesao te comenta que conduces como una abuelita, que te saltes ese semóforo que no viene nadie, y que de ti iría al taller a revisar ese ruidito que suena por ahí...
Llegas al restaurante, primer escollo serio, aparca el coche. Das tres vueltas como un gilipollas, y al final aparcas en un parquing subterráneo que está a tomar por culo del restaurante; así que paseo con un frío de cojones.
Llegas al restaurante y descubres que el resto de colegas no han llegado todavía. Para no entrar ya los esperas un ratito.
Después de un ratazo llegan y te comentan que han aparcado en un sitio aquí al lado donde siempre encuentra un hueco, el afortunado cabroncete.
Entramos, saludamos, y pedimos cualquier cosa para comer. De repente el camarero hace la pregunta temida:
- ¿Y de beber?
- Agua
- Birra
- Vino de la casa
- No me jodas, ya beberemos después! que este vino me deja el estómago tibio.
- Sangría!
- El otro!
Al final el único que pide agua eres tú.
Te traen unas olivillas y te dejan esperando 30 minutos hasta que traen la mitad de los platos, y tras otros 10 minutos el resto.
Al final te quedas sin agua porque todo el mundo pilla la botella, pero como te queda poca comida ya, te da palo pedir otra agua. Además, preguntas pero nadie va a querer agua. Qué hijos de puta...
Terminas de cenar. Cafés. El camarero tarda otros 20 minutos en traer la cuenta. El restaurante está vacío y se lo has pedido ya dos veces. Te la trae y pagas a escote las sangrías de los demás. La próxima pides lo más caro y que se jodan.
Sales del restaurante, y en la puerta, pelándote de frío se produce un parón. "¿Y ahora a dónde vamos?"
"Vamos allí", "y una mierda", "vamos allá", "joder, otra vez?".
Tras otro ratazo, vas a por el coche y pagas el parquing.
Vas hacia el garito dónde habé...
(... continúa)