Como ya he comentado anteriormente, me he pasado toda la semana haciendo prácticamente nada por las mañanas. Siendo verano hasta me lo puedo tomar como unas vacaciones, pero como todo el mundo a mi alrededor está currando pues hay un jubilado que crece en mi interior.
Hoy he decidido que no quiero volver a pasar una semana igual en mucho tiempo. Después me he pegado una siesta.
El hecho de no hacer nada me implica además tener ganas de hacer nada. Vamos, que el temita es recursivo y se retroalimenta el joío.
La placidez de estos días ha hecho volver a crecer en mí la temida pregunta de "¿qué coño pinto yo aquí?". Tengo un curro que no me gusta, unas inquietudes que no sé colmar y una familia con la que apenas me relaciono.
No hago más que preguntarme qué quiero hacer con mi vida. Supongo que es hora de reorientarla. Le pregunté eso mismo a una amiga, me contestó con otra pregunta "¿qué te gusta? ¿qué quieres hacer?". No supe responderle. Me gusta la cerveza fría en una terraza mientras veo tetas pasar, pero como plan de futuro me temo que no es gran cosa. Al final aburriría las tetas y terminaría por perder los pocos detalles que estoy seguro que me gustan.
Me da miedo pensar en seguir así. Me falta algo de seguridad en mí mismo porque creo que hay algo que está llamando a la puerta y no sé con qué cara y qué camiseta abrirle. Desde luego hay dos opciones claras, o abrir o no. La putada es que no puedes ojear por la mirilla y abrir con el seguro puesto y una escopeta de doble cañón en la mano. Si abres mostrando tu mejor sonrisa y es un morlaco de 200 quilos ahí te quiero ver oye.
Llevo retrasando ésto casi un año, y creo que ya ni encuentro el pestillo. Por encontrar, no encuentro ni la puerta, no sé qué me falta ni dónde encontrarlo. Como un puzzle de cinco mil piezas al que siempre le falta una. Como el acorde que siempre entra tarde. Como el calcetín que siempre se pierde.
Es como cuando ves una llamada perdida en el móvil de un número desconocido: ¿quién será? ¿volverá a llamar? ¿qué querrá de mí? ¿y si no le oigo? ¿los peces se tiran pedos?
Todas estas preguntas me las he ido haciendo mientras me adelantaban los camiones, un señor con bigote me ha recriminado con la mirada ir a menos de ochenta por la autovía, y casi atropello a un perro en un cambio de rasante.
El otro día, hablando con
Kami, comentamos la suerte que tiene un amigo suyo que va a mover el culo de una teleco a otra empresa por treinta mil euros anuales. El colega en cuestión lleva años picando Java, es responsable de un portal más que respetable sobre un producto gratuito (producido por él y sus amigos) para una conocida consola.
Quizás después de todo no sea cuestión de suerte.
Hoy mismo me he dado de alta en sourceforge y me he puesto a buscar un proyecto en el que trabajar. Ha sido bastante decepcionante. Todo proyecto interesante, y en el que pueda echar una mano, que he visto estaba ab...
(... continúa)