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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2006.
"No existe pasión más poderosa que la pasión de la pereza"
Samuel Beckett
No puedo más.
Me falta tiempo o me sobra pereza.
Las cosas por hacer se me acumulan y me desesperan a mismo ritmo. Tengo montones de libros por leer, música por escuchar, películas y series por ver, artículos que escribir, proyectos a medio acabar, ideas por desarrollar, amigos con los que birrear... Miro atrás y descubro que en todo el verano no he hecho apenas nada de provecho personal. Y no puede de seh.
Y no encuentro el momento nunca de ponerme.
Así que es hora de afrontar un nuevo proyecto personal (esperando que eso me dé la fortaleza moral que no tengo para afrontar la pereza). Prescindir de la siesta. Algunos me han tildado de loco, de revolucionario, de intransigente, pero me da igual, soy un machote. No quiero medias tintas, me conozco, mis siestas son en mi habitación, en la cama, y no bajan de una hora, hacerlas de veinte minutos no es una opción. Además, me levanto atontado y voy zombi otra hora más.
Algún avezado siestero seguro que me replica que se puede ir a dormir más tarde y aprovechar mejor las horas nocturnas, pero eso a mí no me pasa. No rindo en las horas nocturnas desde tiempos de la universidad, y el tiempo se me va viendo a Buenafuente o cualquier otra cosa fútil.
Pero hagamos cuentas: Un día normal son 24 horas más o menos. De ellas trabajo ocho y entre prepararse y el transporte se llevan media hora más, me quedan 15,5 horas.
Pongamos una hora y media para comer y hacer la comida, me quedan 14 horas. Restaremos una media hora para higiene personal corporal (ducha y cagar principalmente): 13,5.
A lo restante quitaremos otra media hora de limpieza general y cuidado de mascotas, tengo la suerte de que mi madre me apoya logísticamente en este aspecto, me quedan 13 horas. A las que restaré una media horita más de televisión, por suerte sólo intento no perderme Friends: 12 horas y media.
Y ahora hay que restarte ocho horas de sueño nocturno (no me las quita nadie) y una hora de siesta, lo cual me dejan tres horas y media de tiempo personal. Totalmente insuficiente si vas a hacer una birra con un amigo, tienes el lector de RSS con ciento y pico artículos por revisar y
... (... continúa)Son las siete de la tarde. Estoy en un parque cercano a mi casa. Sentado en un banco, sólo y escuchando un antiguo disco de Los Planetas. Los susurros que escucho me aletargan aunque me los sepa de memoria.
Detrás tengo un jardín de césped que se extiende de tal forma que casi me inunda. Luce con ese verde especial, apagado y reluciente que únicamente puede tener a esta hora.
Perpendicularmente a mi mirada transcurre un amplio camino curvo que tiene otros bancos como el mío.
Miro a mi izquierda y, sentados, hay una pareja de jóvenes que se miran mientras se acarician las manos.
A él le recuerda a una antigua novia que tuvo un verano. En realidad tan sólo fue un mes de julio, cuando fue con sus amigos a Ibiza. Ellos tenían una novia cada noche, entre alcohol y drogas blandas. Él se quedaba sentado en una cala pensando en ella.
Se vieron sólo ocho días y únicamente él creía que eran novios. Ella andaba demasiado ocupada con otro chico: un camarero de un chiringuito de playa. Era el primer verano de este. Había venido directamente de Girona, harto de ver a su padre maltratar a su madre, y tras una gran bronca familiar había decidido marcharse. Su madre lo echaba de menos. Años más tarde moriría sin habérselo dicho jamás.
Ahora el camarero lidiaba con un trabajo poco agradecido y una cuarentona malagueña, que vivía en la isla desde hacía doce años, tras divorciarse.
La chica del banco le mira como se mira al que crees el amor de tu vida. Concretamente es su cuarto amor de su vida. Pero estaba vez sabe que es el verdadero, exactamente igual que las cuatro anteriores veces. Esta vez le saldrá aparentemente bien. Se casarán.
En el convite de bodas una camarera se quedará embarazada en los lavabos, se servirá tinto reserva de la Rioja y el tío materno de ella se reenganchará al tabaco.
Tendrán una hija rubia a los tres años que estudiará Derecho. Él recordará en cada encuentro sexual con ella la mágica cala de Ibiza. Se comprarán un monovolumen diesel.
Por el camino llega andando lentamente una señora. Tendrá unos setenta años. El médico Suárez le ha recomendado pasear, ignorando que sus rodillas tardarán veinte paseos más en ceder al peso de los años. A ella le gusta hacerlo a
... (... continúa)¡Ahora!
¡Ahora quiero yo ver a todos los que seguían usando Internet Explorer!
¡Ahora se preguntarán como han podido vivir sin pestañas, sin lector de RSS y sin antialiasing en las fuentes!
¡MHUaUHAUhAuhauhaUHAUhAUhaU!
Hace días que no escribo. Ni cuelgo fotos.
Estoy de vacaciones. Estoy algo estresado. Debo ser el único gilipollas que tiene estrés en las vacaciones y no después.
Quiero aprovechar tanto mis vacaciones que no paro en todo el día. Las próximas tienen que ser diferentes, o me atrinchero en mi casa y veo todos las pelis que pueda o me voy yo sólo de vacaciones por ahí a perderme por una ciudad. Ya veremos.
De momento estoy ocupado con un proyecto que me parece importante y que vale la pena: el wiki-reto, una forma de motivarse a escribir en la wikipedia en castellano. Y así repaso otras lenguas traduciendo, como el catalán, el francés o (el siempre deseado) inglés.
Mientras, birra se ha apoderado de mi cama muy a mi pesar y me sigo sorprendiendo de la estupidez de la gente que no relaciona las inundaciones en Galicia con los incendios de este verano.
... y que damos por sentenciadas.
No sé si es que yo soy demasiado observador, tiquismiquis o directamente tocapelotas, pero la gente debería pensar lo que oye y cuestionarlo.
Este sábado escuché una vez más aquello de "no te va a hacer daño, es cien por cien natural". Y me puse a analizarlo con mi compañera de viaje. Como conclusión, creo que estuvo a punto de enviarme a la mierda, pero hace tiempo que sobrevivo con esa sensación en mis conversaciones.
Volviendo al tema de la frase, siempre he querido contestarla con un "pues las ortigas son cien por cien naturales y no me las pongo de desodorante". ¿O es que una infusión no te puede sentar mal? porque yo creo que soy capaz de hacerte un caldito que te siente como un tiro al hígado con unas setas totalmente naturales...
O como esos productos que sirven para todo. Lo mismo te curan un eccema que te apañan una crema para la cena. No me extrañaría ver un supositorio de aloe vera o unas tiritas con aceite de oliva...
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