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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2007.

Mi cocina

"muéstrame un hombre que viva solo y tenga una cocina permanentemente sucia, y cinco veces de cada nueve se tratará de un hombre excepcional"

Charles Bukowski, 27-07-67, hacia la 19ª botella de cerveza.

 


Cinco de nueve, tengo posibilidades.


He vuelto

Pues sí, he vuelto. Y no me refiero al blog, porque aunque nadie lo crea, nunca he dejado de estar.

Me refiero al biciclismo. Cuando era zagal montaba mucho en bici. Mi hermano me introdujo en su grupo, donde a él lo llamaban "el tronco", ya que su vocabulario por aquel entonces sorprendía por su modernidad. A mí, obviamente, empezaron a llamarme "el tronquillo", pero rápidamente se dieron cuenta de que era más apropiado llamarme "la ramilla", dada la visión de mi constitución física encima de la bici. Pese a que intenté que me cambiaran el apodo como "el hijo del viento", no había nada que hacer.

Todo aquello cambió cuando empecé la universidad; se abría entre mí un mundo de fascinantes emociones y diversiones... y sobretodo prácticas de esas que te dejaban tonto durante meses.

Y tras largos años he decidido volver por la puerta grande, con bici nueva! sí, sí, señora, no se escandalice. Unos dicen que he vuelto para tener excusa de calzarme mallas ajustadas, pero yo sé que no sólo el exquisito tacto de la lycra en mi suave piel es la culpable.

Ahora queda un largo recorrido para ponerme en forma y abandonar años de vicios, de mujeres duras y drogas que hablan de tú y fuman . Pero todo el mundo me apoya y sólo es cuestión de tiempo y de cambiar a un trabajo que me permita tener libres los fines de semana.

Bueno, sólo hay una persona que no me apoya, el señor Jaume Roure, que cuando ve el saldo de mi cuenta me tuerce la cara. Y no le culpo, yo haría lo mismo, pobrecito.

Así que quedan advertidos: si ven pasar una bici con un casco a la velocidad del rayo, escondan a los niños y a las personas mayores, esta vez conseguiré ese apodo.

¡Y luego dominaré el mundo! ¡¡¡MUhauHUaUHAUHUAhAUhuaH!!!


ja prou!

- Hola. Estoy intentando entrar en una aplicación y me dice que tengo que contactar con Recursos Humanos.
- … (joder, que no leas la ayuda vale, ¡pero eso lo has leído fijo!)


- Hola, mira, que estoy creando una lista de contactos y me dice que está llena y no me deja incluir más.
- Aha... ¿y? (pues parece que has dado con el quid de la cuestión tú solito)
- ¿Y no se puede hacer nada?
- Bueno, supongo que el servidor de correo tiene un límite para crear estas listas. Piensa que si incluyes a mil contactos y les envías un correo con un adjunto de un mega, al servidor le llega de golpe un giga para enviar.
- ¿Pero por qué? ¡si yo sólo envío uno!


Estas podrían ser típicas anécdotas simpáticas sobre un helpdesk cualquiera. Pero esta vez no me resulta nada gracioso. Según mi nómina, llevo tres años y casi cuatro meses aguantando esto. Al principio te resulta divertido, y no te parece mal ayudar a la gente. Después es anecdótico y te sirve para reír con los compañeros o amigos. Ahora mismo me hace odiar a la gente.

No puedo más. Mi trabajo me hunde el ánimo. Me jode el día. Me chafa la vida. Las vacaciones no me sirven porque me paso el día pensando que tendré que volver. Sólo es como si te soltaran más la cadena para ir a mear más lejos.

Los compañeros son geniales. El ambiente es bueno. El sueldo está muy bien. Pero ya no puedo ni quiero inventarme más trabajo para hacer, sólo para recordar que soy ingeniero. Sólo para recordar que me gusta aprender cosas nuevas. Sólo para olvidar el teléfono.

Hoy me ha recompensado y reconocido mi trabajo materialmente. Tras la ilusión, ha vuelto a sonar el teléfono. Alguien quería saber su contraseña, muy seguramente porque se le habrá caido el post-it que hábilmente pega en el marco del monitor.

Me estoy planteando aceptar un paupérrimo trabajo de 18 mil euros o simplemente marcharme del trabajo. Tengo algo de dinero, e incluso podría cancelar mis planes de inversión. Seguro que no tardaría más de dos meses en conseguir algo. Aunque esté en otra ciudad. Aunque no esté relacionado con la informática.

No puedo más, y no sé cómo voy a ir mañana al trabajo.
Es un mal día para escuchar a Morrissey. Es un mal día.

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Ms


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