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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2007.
Por la mañana sólo recuerdo cosas sueltas: el despertador, los cereales, decirle a los cuquis "portaos bien" y los ronquidos.
La gente ronca en el tren. Yo ronco en el tren. Yo me despierto con mis ronquidos en el tren.
Normalmente el viaje de ida tiene banda sonora y con Berto Romero de fondo. Hasta que se va la señal y sólo oigo ruidos peores que los ronquidos. Con un ojo semicerrado cambio de dial pero hasta dentro de un rato no volverá a pillar señal. Cosas del tren.
Es curioso pero es llegar a Sants y abro los ojos automáticamente. Descubro que tengo una erección galopante (como los troncos de la lechuga que diría N) y me estiro y bostezo para ponerme a punto al llegar a Gràcia.
Después toca paseo hasta el metro. Por suerte suelen llevarme en volandas entre la multitud, y (por suerte también) descubro que me erección ha vuelto a ser efímera, como una metáfora de algo, no sé el qué, pero algo fijo.
En el metro la gente está triste. Es un hecho. Lo sé yo y lo sabe él. Todo el mundo está cabizbajo y lleva la cara desfigurada pensando en llegar al trabajo, yo también.
Entrar en la oficina fue un poco complicado hasta que la señora de la limpieza me dijo el código numérico que mis jefes no habían tenido tiempo de decirme.
Normalmente me hace un par de coñas, me dice lo dormido que estoy (aunque por ese entonces ya hace dos horas que me levanté de la cama) o me invita a meterme en el lavabo de chicas cuando el de chicos está ocupado. Es nuestro pequeño secreto.
Un poco después descubro que estoy todo sudado y que huelo a la par que una manada de tigres jugando al frontón en una cabina de teléfono.
Las casi nueve horas después suelen dar para muchas emociones. Tontería, impotencia, incomprensión, estupidez y a veces todo lo contrario.
Cuando me aburro de perseguir uno de los doscientos errores por las toneladas de código (provocados por haberme dado unos datos escritos por un mono con alzheimer) paso el rato asignando roles típicos a mis compañeros de curro: el pelota, el prepotente, el listo, el intransigente, el sobrao, el choteador, el que se pegará un tiro cuando le echen del trabajo, el que está ahí porque tiene que haber de todo... A veces se van turnando. A veces uno hace varios roles a la vez. A veces uno inventa nuevos roles.
Y en cuanto tocan las seis cojo mi bolsa y good bye with fresh wind!
Así que de momento no tengo mucho trato con la ciudad. Empiezo a descartar que el alcalde y las fuerzas vivas vengan a dar
... (... continúa)Mis viajes del último año han dejado en mí un regusto agridulce.
Allá donde he ido he podido ver la tele mostrando policía, gente alborotada y revuelo. Exagerado?
Vean, vean ingenuos lectores:
Lisboa
Ibiza
Barcelona
Preparaos porque ahora voy a trabajar en la petroquímica... ¡¡y ahí como se líe se monta de verdad!! ¡¡jijiji!!
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