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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2008.
El segundo es siempre el primero de los perdedores.
Me he prometido bajar de los 20 a final de temporada. A este ritmo seguro que lo consigo.
Hace demasiado tiempo que no borro mensajes recibidos en mi móvil.
Este es un volcado parcial de ellos, en orden cronológico inverso:

Lo malo es que, haciendo gala de mi memoria de pez, no recuerdo gran parte del contexto de muchos de los mensajes. Bueno, excepto el de la follasca, ese siempre es el mismo. Algunos sólo tienen un número y tengo dudas de quien son. A veces creo que es mejor vivir en la ignorancia.
Aunque bien es sabido que soy un machote altamente independiente y que tengo maña cocinando, también es cierto que tengo un talón de Aquiles en mi soltería: comprar ropa.
Seguramente tiene que ver con mi incapacidad genética de discernir si una cosa es bonita y/o me sienta bien. Pero el tema además se ve agravada en cuanto complementos y ropa interior.
Entre unas cosas y otras me he adelgazado bastante, lo que hace que se me caigan los pantalones y requiera un cinturón, pero yo nunca he tenido uno. ¿qué cinturón me compro? ¿cómo se valora un cinturón? ¿cuánto cuesta? ¿Para cada pantalón hay que tener un tipo?
Son preguntas que me asaltan y que me digo que resolveré cuando me ponga a ello, que es cuando entre en un zara o similar, pero mientras me atenazan el espíritu al mismo ritmo con el que me levanto los pantalones, para no enseñar raja del culo como un vulgar skater de esos.
Con la ropa interior (grupo que para mí forman gallumbos y calcetines) me pasa algo similar. Nesecito un gallumbo que no me apriete mi masculinidad con estos calores, y unos calcetines que no tengan tomates, para revisiones médicas, visitas a la familia y fiestas de guardar, pero nunca me pongo a ello.
"Tós ponerse" que dicen, pero el caso es que me da una pereza...
¡Ostias!, ¡que se me escapa el ciruelo!
Las vacaciones han llegado. Son algo cortas pero bien merecidas.
Aunque ciertamiente vivo mirando el móvil por si algo se rompe y me llaman. Pero parece que el compi se las apaña bien sin mí. Es un artista, rey de la pista.
Así que mi rutina diaria se compone de bici, birras, bici y tropicano. Todo ello regado con música, mucha música. Casi siempre he encontrado canciones que me han descrito situaciones de mi vida. Quizás incluso demasiado. Pero por una vez no quiero escuchar nada de mi vida, quiero escuchar canciones de alcohol, drosga y mujeres fáciles. Pero he descubierto que los grupos de hard rock y heavy son más blandengues de lo que esperaba, y siempre terminan hablando de aquello que no quiero escuchar.
Creo que es momento de darle una oportunidad a la música turca de autor.
PD: apuñalaría por la espalda con un hierro oxidado (y luego me mearía en la herida, para que escueza) a toda la familia del creador de snufi, tu peluchito para el móvil.
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